El primer vuelo de aeroplano en México

El 8 de enero de 1910, un gran aeroplano corrió sobre los llanos de Balbuena, levantando el vuelo en pocos segundos, se mantuvo en el aire tras recorrer unos 500 metros para luego bajar lentamente hasta posarse de nuevo en tierra. Fue la primera vez que voló un avión en México y el logro se le debe a Alberto Braniff Ricard, quien desde hace tiempo venía efectuando sus pruebas de vuelo en esos terrenos.

El tema era conocido en todos los círculos sociales. Los que decían saber sobre el nuevo deporte aseguraban que era casi imposible que el joven, sportman de 25 años de edad, pudiera volar a la gran altura de la Ciudad de México. Sólo unos cuantos, encabezados por el propio Alberto, no cejaron en el afán de hacer que el avión traído desde Francia volara.

La historia comenzó en aquel país cuando Braniff y su familia disfrutaban el verano de 1909 en Biarritz, donde tuvo la oportunidad de subirse a un aeroplano gracias a que convenció al piloto de que lo llevara a volar. Después de ese suceso, el joven mexicano partió a París para aprender a volar en los campos de Issy Les Molineux en un avión de la marca Voisin, decidiéndose después a comprar uno.

El artefacto en cuestión fue empacado y enviado por barco a México, arribando al puerto de Veracruz el 7 de diciembre de 1909. Las dos alas y las cajas que contenían las partes del avión del tipo biplano fueron resguardadas dentro de las bodegas del buque La Navarré. Después fueron descargadas y enviadas en ferrocarril a la capital, donde se armaron las piezas al amparo de un hangar construido especialmente para la aeronave.

A partir del 15 de diciembre se unieron al chasís las alas, el conjunto elevador (montado en la parte delantera del avión) y el cubo trasero (que contenía el timón de dirección). Los 8 cilindros del motor ENV de 60 caballos de fuerza, fueron los que proporcionaron las revoluciones que la hélice requirió para elevar el avión.

Balbuena, al oriente de la capital, daba cabida en ese tiempo al rancho e instalaciones militares del mismo nombre. Fue ahí donde Alberto Braniff comenzó las pruebas de vuelo y donde la gente se congregó para conocer el primer aeroplano que llegaba a México.

La expectación era grande el 24 de diciembre de 1909, cuando, esplendoroso, apareció el Voisin, bautizado ya como “Ciudad de México”, sin embargo, por falta de potencia del motor, el avión no pudo volar. En enero de 1910 los resultados fueron otros, una mezcla especial de gasolina mejoró el rendimiento del motor.

Fue la mañana del 8 de enero, cuando ya poca gente iba a ver los ensayos, que el valiente aeronauta se lanzó a la conquista del cielo y su Voisin se elevó 25 metros, lo suficiente para recorrer el campo y aterrizar, logrando el tan ansiado éxito.

Ese día Alberto Braniff hizo historia: el artefacto había remontando los 2,240 metros que tiene de elevación la ciudad y era el primer vuelo de un aeroplano en México, el de un mexicano y el primero en Latinoamérica, estableciendo un nuevo récord mundial de altura y colocándonos como el séptimo país en donde volaba una aeronave por primera vez.

Hoy, a un siglo de diferencia, poco se recuerda de este hecho tan importante para la vida nacional que ofrecía una nueva forma de transporte, misma que siglos atrás grandes hombres soñaron.

Por: Alfonso Flores Ramos

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Comentarios (2)

 

  1. admin MEXICO Safari Mac OS dice:

    Me parece muy interesante este artículo, no sabía nada de este tema.

  2. Diana MEXICO Internet Explorer Windows dice:

    Buen día,

    Mi nombre es Diana Tejadilla y escribo a ustedes por que estoy montando una exposición infantil de la historia del bicentenario y quisiera saber si puedo exponer algunas de sus fotos.
    La exposición es sin fines de lucro y quisiera saber si ustedes me pueden otorgar el permiso.
    Gracias por su pronta respuesta.

    Diana Tejadilla
    044 55 2307 8259

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